Sunday, January 26, 2014

ENTREVISTA A FERNANDO ANDINA: "Soy un tipo con suerte que ama lo que hace"


Entrevista a Fernando Andina


"Soy un tipo con suerte que ama lo que hace"
Es una de las miradas más atractivas de la ficción televisiva de nuestro país. Transmite seguridad en sí mismo, es amable y perseverante. Entre casting y preparación de nuevos proyectos me hace un hueco, en uno de esos días que él define como “caóticos”. Lleva 20 años mimetizándose con sus personajes: Lucas, Mateo, Pablo,… Puede ser muchas personas, en distintos registros, pero, sin embargo, podría presumir de tener mucha personalidad. Nació en Madrid, y dicen que de Madrid al cielo, un firmamento que este actor tocó a los 17 años y por casualidad, pero, parece ser que el destino enía todo escrito y le deparó un gran número de éxitos. Amante fiel de lo que hace, de su profesión, pero sobre todo amigo de sus amigos. Se ha volcado para dar lo mejor de sí en cada golpe de claqueta, en cada apertura de telón o en cada pantalla de cine. Hablar de Fernando Andina, es hablar de las series de televisión más exitosas de nuestro país, es hablar de cine, de teatro y… Microteatro. Conversamos con el actor en el salón de su casa de Madrid, un lugar perfecto para conocer de primera mano a uno de los rostros más conocidos de la interpretación en España.



¿Qué te encauzó por el sendero de la interpretación?
Una casualidad, me fui a Estados Unidos a estudiar COU y volviendo de entrenar del equipo de fútbol americano, la profesora de arte dramático me ofreció un papel de un italiano, que hablaba poco. Al principio dije que no, pero luego me enteré que daban muchos créditos por eso que me ofrecía. Me decidí a hacerlo y me encantó y a la segunda función ya me dieron un papel protagonista. Después hice musicales y me puse a estudiar interpretación allí y luego ya me vine a España.
¿Hubo algún referente que te inspirase?
Esta profesora le gustaban los clásicos del cine. Y al principio me dijo una locura: “Tienes la misma fuerza que Brando”. No quería decir que fuera igual de buen actor, ni mucho menos. Yo, por mi parte, me puse a ver películas de Brando y se convirtió un poco en un referente, un icono.
Y… ¿Tu primer recuerdo como actor?
Llorar en el camerino después de aquella función, en la que no tenía más esperanza que la de conseguir esos créditos. Lloré de emoción, por el éxito que tuvimos y eso que era un papel pequeño. Pero, me habían echado de nueve colegios, había vivido en cinco países. Era un poco díscolo, un poco desastre y yo creo que era la primera vez que me sentía orgulloso de lo que hacía.
Como decías, vuelves a España y te das a conocer en ‘Al salir de clase’  ¿Qué te suscita recordar la serie?
Bueno, yo vuelvo a España, me pongo a estudiar arte dramático y estoy cuatro años estudiándolo, es importante, porque hay gente que se piensa que ‘Al salir de clase’ aparece de un día para otro. Y no, hay mucho trabajo y constancia detrás. Yo hice teatro con la gente de la escuela de interpretación.
En Al Salir de Clase, entré con recelo. Estudié en el laboratorio de William Layton, una escuela muy comprometida y entonces desde la escuela se veían productos de TV como ‘ASDC’ con sospecha y me costó mucho entrar. Entré muy escéptico y a la tercera semana ya era el tío más feliz del mundo. Fíjate, tíos de 20 años ganando pasta y teniendo mucho éxito es un sueño. En ‘ASDC’ aprendí un montón y me lo pase muy bien.
Siempre has hecho series de mucho éxito, como ‘El Comisario’ ¿Qué significó para ti esta ficción?
En ‘El Comisario’ estuve siete años y apartir de ahí te creas una familia. De la serie saco alguna amistad, de las de para toda la vida y el hecho de haber trabajado en una de las mejores ficciones que se han hecho en este país.
De las series que ves ahora en la parrilla de televisión ¿En cuál te gustaría tener un papel?
O una comedia disparatada como ‘La que se avecina’, soy fan de ‘Cuéntame’ que es una serie que ha sentado cátedra. Y luego ‘El tiempo entre costuras’ que es una serie preciosista que requiere un cuidado excepcional de todo y que está bien currada.

Se te conoce sobre todo por tus papeles en televisión, pero has hecho cine, teatro… ¿Con cuál te quedas?
Me quedo con las historias y los personajes. Me siento muy cómodo en las tres, quizá he trabajado mucho más en televisión y lo domino mejor. Me quedo con la inmediatez de la tele, el enfrentarte todos los días a un texto distinto, el ver un arco de personaje que dura muchos capítulos, tramas que duran meses,... Del cine, que está todo muy cuidado es como la televisión, pero con pausa y con el fin de darlo todo en las semanas de rodaje. Y del treatro, me quedo con el público y la adrenalina de subir al escenario, el salir y no poderla cagar, porque la gente está ahí, ha pagado por verte y no puedes decepcionar.
¿Qué es lo peor de tu profesión?
Lo peor, el paro, que es la situación en la que me encuentro ahora, aunque hago cositas de Microteatro, teatro, vuelvo a la escuela a ver cómo van los chavales,… Lo peor es la incertidumbre. Es un trabajo muy gratificante mientras lo ejerces, pero luego, cuando acabas, igual pasan seis meses y estás manos sobre mano, mirando el teléfono. Sobre todo estos dos últimos años en los que la cosa está tan convulsa. Llevas quince años sin parar y de pronto te sales de la rueda y pasan siete meses sin que te llame nadie.
Y lo mejor es…
Bueno, yo digo que es la profesión más bonita del mundo. Hay muchas cosas, el reconocimiento de tus compañeros, el aplauso del público,… Cosas que parecen tópicos, pero son verdad.
Hablabas ahora de público ¿Cómo llevas la fama?
A mí me encanta, pero entiendo a los compañeros que, por su carácter, les sobrepasa y lo llevan peor. Ya te digo, a mi me gusta, la gente suele ser más educada y respetuosos de lo que puedes llegar a pensar y cuando de repente me llaman Mateo, que es el personaje que yo hacía en ‘ASDC’, o me llaman Pablo, que era el de ‘Sin Tetas no hay Paraíso’ y te cuentan la trama y te hablan del personaje es muy bonito, porque eso es que les has dejado huella.
Mencionabas anteriormente el ‘Microteatro’, que ahora mismo está en auge ¿Para ti qué es lo mejor del género?
Que es algo muy accesible (4€ por función). Me quedo con la cercanía entre actor y público. Algo muy ‘punky’ del Microteatro es tener cerca a la gente e interactuar con el espectador. Es muy bonito hacer 6 microfunciones seguidas, terminar en 15 minutos una y tener tres para prepararte la siguiente función. Lo bueno es que es en un bar, que puedes entrar con tu copa. El espectador tiene muchas ventajas, puede ver varias funciones en una noche, es un sitio que gusta y cabe todo el mundo.
El personaje que hayas interpretado que mejor recuerdas es…
Lucas, porque fueron siete años. A Mateo también, porque fue el primero. Y de ‘Una historia de amor y miedo’, con un personaje sin nombre, porque fue una experiencia muy bonita junto a Nacho López y Dafne Fernández.
¿Cuál crees que sería el papel de tu vida?
Afortunadamente, yo creo que el personaje de mi vida está por llegar. Siempre.
Y… ¿Cómo vives la preparación de un personaje?
Acojonado. Es fundamental la dirección, el encontrar a alguien que te dirija, que estudie contigo el personaje y que lo haga con cariño. El actor está muy perdido, porque cuando estudias interpretación se te da una técnica, pero cuando te enfrentas al personaje te preguntas todo el rato por él. Es un trabajo de casa, bonito, pero duro.
¿Y de un casting?
Yo tengo la tremenda suerte de que se me dan muy bien los casting. Hay amigos a los que los casting les superan, porque es verdad que se siente unos nervios que bloquean. A mí en Estado Unidos, en clase de interpretación, me ayudaron a preparar el casting o el personaje pensando “Que suerte tienen de haber dado conmigo, porque yo soy el personaje” y entrar así en la sala y por supuesto seguro de lo que voy a hacer, aunque ya te digo que hay a mucha gente, que es muy buena, q la que esto le supera.
¿Qué te queda por interpretar?
Muchísimo. Supongo que por lo que he hecho a lo largo de mi carrera me falta algo más de comedia. Me encanta la comedia. Algo en lo que la audiencia compruebe y diga “Mira, este chico, que siempre hace papeles de pijo enfadado sabe hacer comedia, bailar,…” Algo que rompa un poco los esquemas.
¿Con quién te gustaría trabajar y no lo has hecho?
Mira, tenía dos iconos, que eran Pepe Sancho y Lluis Homar y al final trabajé con ellos en Imperium. Me encantaría trabajar con Javier Cámara, con Juan Diego, Nuria Espert,… Hay muchos.
Por ejemplo ¿Te ves chico Almodóvar?
Me encanta el Pedro de los 80’S-90’S  y por supuesto que me veo chico chico Almodóvar,  Chico Médem,… y de todo director o directora que confíe en mí
Fuera de lo que vemos en la pantalla ¿Cómo te defines?
Como un tipo con suerte, que ama lo que hace. Sí que es verdad que estos años han sido más flojos, pero forma parte de la profesión. Yo con 17  años no sabía ni qué hacer en mi vida y entonces apareció aquella profesora y apareció el teatro y desde entonces soy una persona con un lugar en el mundo.
A parte de tu trabajo ¿Qué es lo que más te gusta?
Una cena con mis mejores amigos. Me encanta viajar, pero no está es mi prioridad. Lo primordial es que mi gente esté bien, juntarnos y compartir un vino, una copa, … Eso me completa.
Has mencionado varias veces a aquella bendita profesora. Si no fueras actor, serías…
Te juro que no tengo ni idea. Mi padre siempre me dijo que hubiera sido un gran abogado, porque tengo mucha capacidad de convicción. También escribo relativamente bien, algo de letras, supongo. Pero, es algo que no me plantee entonces, imagínate ahora con 37.
¿Qué ha cambiado en ti de los 17 a los 37?
Soy más feliz ahora que antes, que eso a veces a la gente le sucede a la inversa. Los actores seguimos siendo niños que jugamos a vaqueros e indios y a policías y ladrones y hacemos un oficio de ello. Con 17 años estaba peleado con el mundo y gracias a la interpretación he ganada en seguridad en mí mismo. Estoy más feliz.
Escribes bien ¿Nunca te has planteado publicar algún libro o dirigir?
Me parece una pasada el actor que tiene la valentía de ponerse a dirigir. Hay un actor de ‘ASDC’, que es Sergio Peris-Mencheta, que se está llevando todos los premios y que tiene un éxito merecidísimo. Siento envidia sana por ellos.
Estoy más cerca de escribir un libro que de dirigir. Escribo relatos cortos, artículos que se quedan en un cajón,…
Para terminar… ¿Qué nuevos proyectos tienes?
Retomar ‘Una historia de amor y miedo’, que bueno, Dafne ya no va a estar por otros compromisos y hemos hablado con Manuela Vellés que es una gran actriz y luego parece que parece que empiezan a moverse series que arrancan ahora, así que a cruzar los dedos…

Foto y texto: Víctor Amor
 

Monday, January 20, 2014

Entrevista a Will Bond, corresponsal para prensa británica en Madrid



“España, informativamente, no interesa a nivel internacional”

Su pelo y su barba cana son un mero reflejo de su experiencia en los medios, una experiencia curtida en mil batallas por estar al pie de la noticia.
Es un periodista de los de raza, de los que ama su trabajo. Valora el contacto, vivir la información en primera persona y sin aditivos. Cree en la objetividad como  esencia fundamental a la hora de informar. Se confiesa amante de España.
Un café, una cerveza, un cielo gris y asientos de terciopelo, aderezados con un humor y un acento británicos, que nos trasladan a cualquier Pub inglés. Pero, es Madrid y él es William Bond, corresponsal freelance en España para medios Británicos, respaldado por como publicaciones como Daily Mail o prensa audiovisual como SkyTV, entre otros muchos.

¿Qué te condujo por senda del periodismo?
Es una historia bastante larga. Comencé con catorce años, por casualidad. Vi el incendio de una granja, cerca de mi casa. Como mi padre fue bombero, fuimos a ayudar, porque aún no había llegado la policía. Al día siguiente observé que  no había nada en el periódico. Más tarde, un compañero de clase me dijo que había presenciado un accidente, y a partir de ahí decidí llamar a un periódico para contarles la historia y colaborar con ellos en otros sucesos. Unas semanas más tarde recibí mi primer sueldo como periodista, un cheque de 75 peniques. Después comencé a trabajar en ese periódico con artículos y columnas.
También dentro de mi trabajo tuve muchos referentes. Los nombres no importan, pero especialmente eran corresponsales.
¿Cree en la objetividad?
Por supuesto. Es esencial. Un periodista tiene que ser objetivo y limitarse a contar la verdad de lo que sucede. Hay que recoger todos los puntos de vista. Pero, evidentemente soy humano y tengo mis propias ideas.
Y dentro del periodismo ¿Televisión, radio o prensa escrita?
Prefiero la prensa escrita. Alguna vez he hecho radio, colaboraciones esporádicas como corresponsal, y de vez en cuando televisión para Al-Jazzera, SkyTV,... Estoy más cómodo en la prensa escrita, pero me gusta también la radio. Antes de venir a España, trabajé en la BBC Radio de Southampton.
Hoy día existen nuevas formas del trabajo ¿Supone esto una mejora en su forma de trabajar?
No lo sé. He trabajo toda mi vida sin estos nuevos medios, antes no teníamos nada de esto. Comencé a trabajar antes de la era internet y no estoy cómodo con estos nuevos medios. Pero todo es porque no soy aficionado de gadgets. Aun así, me paso, como todos los periodistas, el día  frente al ordenador e internet es fenomenal. Soy de los que prefiero estar ahí, al pie del suceso y hablar con los afectados, sin teléfonos ni ordenadores. Todo esto es positivo y es negativo.
¿Cree en las nuevas generaciones de periodistas?
Claro, pero su trabajo es muy distinto al de mi generación. Aunque hay un futuro muy difícil en el periodismo. En los últimos años miles de periodistas han perdido su trabajo, sólo en España. Pero, en mi país pasa lo mismo.
Como consejo decirles que si les gusta, luchen, que sigan adelante. Si no es así, es mejor dedicarse a otra cosa. Este trabajo hay que amarlo mucho. Yo he tenido mucha suerte en el periodismo.
¿Y cómo ve la prensa actualmente?
A nivel de compañeros, y mi experiencia me lo dice, trabajamos para distintos medios, pero luego siempre estamos muy unidos. Nos ayudamos. Eso sí alguien tiene una exclusiva se debe respetar.
¿Qué diferencias hay entre la prensa británica y la española?
Los periódicos aquí son más serios, aunque hay algunos periódicos cometen errores muy tontos y a menudo se puede ver en noticias faltas de orden a la hora de escribir noticias. También siguen mucho una línea política, algo que pasa en Inglaterra. Antes, por ejemplo Daily Telegraph, un diario conservador, tenía su parte de opinión en la cual sí que se reflejaba la carga ideológica, pero las noticias eran las noticias independientemente y se trataban con objetividad. Eso ha cambiado.
La prensa británica es sensacionalista, como sucede en ‘The Sun’, pero también este tipo  de publicaciones son más duras con sus reporteros y redactores por obtener la verdad, les presionan más que otros periódicos de peso como ‘The Guardian’
¿Le han puesto trabas alguna vez a la hora de publicar algo?
Problemas no. Pero muchas veces, cuando escribo noticias ellos mismos deciden no publicar. Es lo que hablábamos antes de la ideología de cada periódico.
Usted tenía trabajo en Inglaterra  ¿Qué le impulsa a dejarlo todo y venir a España?
Fue una suerte, porque me encanta España. Vine a unos Sanfermines y en Pamplona conocí una periodista chilena que me dijo que estaba pasando una temporada en Europa cubriendo noticias y enviándoselas a diarios chilenos. Pensé sobre esto y al regresar a Inglaterra dije a mi director del periódico que me iba a Europa. Estuve en el Sur de Francia, en Grecia, Turquía, Chipre,… Hasta que un día, en Madrid, un corresponsal me propuso sustituir una baja de un compañero en España. Desde entonces han pasado 38 años.
¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Casi todo. Los viajes. También es un privilegio poder hablar con grandes personajes que componen la Historia como jefes políticos. Por ejemplo, dentro de la política tuve la oportunidad de cubrir la Transición a la democracia española. Trabajábamos todos los días. Yo enviaba mucha información a mi país, entonces la información política dominaba mi trabajo.
¿Cómo vivió la Transición como periodista?
Fue maravilloso poder vivirlo. España era el último régimen fascista de Europa. Supuso mucho para España y para mí como periodista. Fue fenomenal ver como todas las partes políticas se unieron para dar una democracia y una Constitución a España. Y mis periódicos publicaban cosas todas las semanas, pero otra parte hubo mucha violencia, aunque no tanta como se cree.
¿Recuerda alguna cobertura de alguna noticia que le haya marcado?
Los más de doscientos muertos en el Camping de Tarragona. Fue horrible, es sin duda la peor noticia que he cubierto en mi vida. Yo estaba ahí al día siguiente, cubriendo el suceso que en pocos segundos acabó con la vida de tantas personas.
Y si hablamos de la actualidad ¿Cómo ve España hoy en día?
El problema de este país es la corrupción y no viene únicamente del PP, sino de todos los partidos. Sí que es verdad que algo pasa con el PP, que no huele bien, es mi idea.
No me gusta como lo está haciendo Rajoy. Pero es difícil para él y para cualquier partido. Tampoco me gustaron los socialistas en 8 años de gobierno.
En mi país, Cameron lo está haciendo mejor que Rajoy, pero no es difícil (risas)
Y desde el punto de vista informativo, España no interesa a nivel internacional. Por ejemplo, el interés por las consecuencias  de la crisis es nulo fuera de este país, aunque sí que aparece en los periódicos de economía. Cosas como que en España hay más de un 50% de paro juvenil no salen. Yo a veces trabajo para ‘Sunday Times’ y en ocasiones deciden sacar cosas así, pero el interés es mínimo.
¿Cómo vive unas elecciones de Reino Unido desde España?
El sistema es diferente. En Reino Unido no se vota a la lista, se vota a la gente, a los candidatos, no es como en España. En Reino Unido no hay este sistema de listas.
Se elige directamente a la persona. Cuando entras para votar tienes unos nombres de candidatos de distintos partidos, no se dice de qué partido es.
Si hablamos ahora de Monarquía ¿Los Windsor o los Borbón?
Los Windsor son una dinastía más joven de lo que los son los Borbones en España. Son distintos. En este momento, al contrario que en España, la familia real ha subido mucho en popularidad, gracias a William y Kate Middleton. La Reina es casi siempre popular, pero no como su madre, su madre vivió muchos años y era más cercana, algo que sí que es Don Juan Carlos. El que no es popular es el Duque de Edimburgo y le pasa lo mismo a su hijo, Carlos de Inglaterra.
En la Casa Real española son más accesibles y cercanos. Nunca he visto a Elizabeth II acudir a dar el pésame a las víctimas de trágicos sucesos. A Doña Sofía sí.
Y, por ejemplo, la figura de Don Juan Carlos en la transición fue muy importante. Sin él no hubiese sido posible, en mi opinión fue completamente esencial para España en esta época y como lo hace junto a Suárez. También es interesante que fuera elegido por Franco.
Yo tuve la oportunidad de hablar con el rey antes de un viaje oficial a Londres nos dijo a los corresponsales británicos en España: “Los comunistas me llamaban Juan Carlos el breve, pero ahora tenemos el Real Partido Comunista”. Incluso bromeó con nosotros. Es muy abierto y normal, no tiene aires superioridad, como la casa real británica.
Ahora la popularidad de Juan Carlos I ha bajado mucho, y la continuidad de la monarquía depende de Felipe todo depende de lo que haga Felipe, después se verá todo.
¿Por qué Lady Di sigue siendo tan popular?
Ahora mucho menos, aunque la gente la sigue queriendo mucho. Ella fue revolucionaria dentro de la familia Real. Cuando murió en ese fatal accidente la reacción del pueblo británico fue increíble.
Ahora, por ejemplo, Middleton es muy popular es guapa, simpática con los británicos. A la gente le gusta mucho, porque estaban acostumbrados a la superioridad de la casa Windsord, una superioridad que ha acrecentado la gente de su corte. William y Kate son distintos, son más normales.
Y Letizia…
Y Letizia es una persona normal. No la conozco personalmente, pero debo decir que antes tenía mi despacho en EFE, dónde ella trabajó y no la recuerdo. Muchas de mis compañeras sí. Debo decir que su cargo de princesa lo ejerce muy bien.
¿Qué es lo que más le gusta de España?
Me gusta el norte, lo prefiero al sur. Galicia, Asturias, Navarra,… Me gusta también Cataluña. El interior andaluz me encanta. Me he recorrido cada provincia de este país.
Me gusta la gente. Ustedes son simpáticos. Sobre todo tienen mucha fuerza y muchas ganas de vivir.
Y aunque no eche mucho de menos Reino Unido, allí está mi familia, mi hermana, mis sobrinos,… Siempre voy, todos los años, a visitarles. Antes iba mucho, pero cada vez menos.
¿Volverá alguna vez a su país?
No sé. No creo, si decido mudarme, tendría que volver a los pocos días porque echaría de menos España.

Wednesday, January 8, 2014

DÍAS 26. Después de todos estos años



Sábados en los que quiero vomitar, del asco que me dan. Hoy fue uno de esos.

Tranquilo, esta vez tú no me das asco. Ni David me da asco. Yo, yo soy el que doy asco.

Estoy viviendo una sarta de mentiras. Soy incapaz de decirme a mí mismo esa verdad que tanto te he recriminado estos días. Las cosas claras. David no me llena. Tú si me llenabas.

Y me he dado cuenta hoy, en la ducha. 
Contigo discustía. Nos contábamos las cagadas, los males, nos enfadábamos. Dejábamos de hablarnos cinco minutos y… Nos reconciliábamos, como debe ser, rozándonos la piel, desgastándonos dermis y epidermis. Sacábamos todo, nos quedábamos desnudos, en carne viva y nos fusionábamos en uno. Con David no.

Se ha levantado y me ha dicho: “¿Quieres desayunar?”.
Sinceramente, Sergio, me han dado muchas ganas de darle una colleja. Para que espabile. Le he mirado y le he contestado: . “Me voy donde Lola, hay leche en la nevera. Encima de la mesa galletas que trajo Elena de su pueblo”

En realidad, creo que no sé lo que quiero.

Mientras el microondas, con su leche dentro, emitía un sonido ensordecedor, yo imprimía las fotos de Lola del otro día. Bajé con ellas y se las di. Me abrazó y sentí esa mandil lleno de olores que alimentan. Sentí su suave y arrugada piel de la cara en mi cuello y se me pasó todo.

Tomé café, sólo café. No tenía estómago para tortilla. Será que el asco que me doy me revuelve las tripas.
Mientras comentábamos un programa de la tele, Lola ponía celo a sus fotos y las colgaba encima de la cafetera. Presidiendo el bar. Me encanta hacerla sentirse especial, porque lo es y porque muy pocos lo ven. Es única.

Salí del bar con los besos de Lola bien marcados en el pómulo. Carmín con olor a beso de mi abuela. Compré la prensa y noté la vibración del móvil. Descolgué y…

-         -¿Marcos?
-         - ¿Sí? ¿Quién es?
-         - Joder, no me conoces por la voz…
-         -¡Hostia, Ana! ¡Qué susto! Es que con ese número…
-          -¿Te apetece venirte a casa a comer? He hecho pollo y me apetece que vengas a probarla.
-         - ¡Claro! Me salvas la vida.
-          -Bueno, pues vente cuando quieras. Que hoy no pienso quitarme el pijama.
 Cambié mi rumbo y fui caminado hasta Callao. Cogí el bus.

Llamé a Elenita. Parece ser que los dos niños hablan demasiado entre ellos. Te cuento la conversación, tal cual:

-     -Jelen, que como con Ana, en su casa. No me esperéis ¿Vale?
-     -Joder, Marcos. Te estás luciendo. Te recuerdo que tú eres que rozas los 30, no yo. Tienes a David por casa como alma en pena. De Sergio no voy a comentar nada, pero de ti sí. Tío, te dije que estaba pillado por ti y vas y le jodes. Tío, que esto no es propio de tí. Pero vamos, que yo no me meto, que tu eres casi mi hermano. Pero que no me quiero meter, pero me jode.
-    -Jelen, mira, tranquila, a la noche lo hablamos bien todo.
-     No pero a ver ¿Qué le digo? ¿Cómo le consuelo? Porque vamos, esta para chopped. No puede con la vida, claro, te recuerdo que hace un mes estabas tú así, pero parece que los demás te dan igual. Sólo quieres estar tu bien.
-    -Pero, vamos a ver, mira Jelen, te sabes todo mejor que nadie y… no voy a discutir contigo por David. Que nos vemos luego.

En cosa de poco menos de un minuto, uno de los pilares de mi vida me ha llamado viejo, egoísta, insincero e inmaduro. Lo peor, no es que me lo haya dicho Elenita, lo peor es que me ha arrancado unas lágrimas. Tiene mucha razón. Está cargada de razón.

Llegué a casa de Ana hecho una mierda. Menos mal que el pequeño Lucas saca sonrisas de donde no las hay. Pregunté por Jon, pero estaba en Irún, por no sé qué cosas de familia.

Expuse a Ana mis preocupaciones. A bocajarro, sin piedad y sin ningún tipo de síntesis.
Sentada en el sillón, sin parar de preguntar, sacando su garra de periodista, su afán de curiosidad y su poder curativo. Me revolvió en el interior, me sacó todo.

Chico, algo tienes que no gustas a nadie, Sergio. De verdad. Ana me ha dicho que juegas conmigo, pero que pase, que te borre. Me ha quitado el móvil y te ha bloqueado de todo. Pero, qué más da, el lunes te veré.

Mientras comíamos un pollo con arroz, hice un balance de todo. Con ella, evidentemente. 
Me ha dicho que, en realidad, es todo muy complejo, que no quita la razón a Elena, pero que sigo convaleciente de tu dolencia crónica. Que siempre quedará algo, pero ahí está mi fuerza de voluntad para taparlo. Que cierre tu capítulo, porque de nada servirá.

Joder, es que me muero por dentro. 
En realidad, te seré sincero, no tengo ganas de estar contigo. Ya no. Sólo de echarte de menos, porque me he acostumbrado, porque es algo rutinario y yo soy animal de rutina.

Pasé la tarde con Ana y Luquitas. Sin tí. Sin David. Sin Elena. Ana, Lucas, yo y la plastilina Jovi, haciendo caracolas en la mesa del salón y pintando borratajos en folios usados mil veces.

Sin quererlo se me hizo de noche. Sin quererlo me tuve que ir.
Me fui dispuesto a emplastecer todas las grietas, las que han resquebrajado la paz en casa estos días. Me fui dispuesto a curar mi infantilismo tardío. Me fui con ganas de dejarte ir.

Seguro que algún matemático es capaz de crear una ecuación por la cual, podamos hallar el tiempo exacto en que vuelves a mi vida, y me desbaratas todo.

Música para perforar mis tímpanos. Para que no se colase ni una sola gota de ruido exterior. Busqué en mi teléfono, entre miles de canciones y…

“…Hay alguien que pregunta si tal vez, tal vez, tu mirada esconda la locura. Y tú te sigues preguntando, si tal vez, tal vez acabará algún día esta tortura. Y tus silencios van tocando a despedida. Sepultando tu escenario. Y es que después de todos estos años. Y después de tanto, tanto daño. Y después de haber perdido tu sonrisa, de embargar todo tu encanto en malas cosas, en mala vida... de todos estos años. Y después de tanto, tanto daño. Y después de haber perdido tu sonrisa. De embargar todo tu encanto en malas cosas...”

Al salir del autobús, agaché la cabeza. Muerto de vergüenza.
Ahora soy yo el que la cago. Ahora soy yo el que se arrastrar. Ahora soy yo el que mendiga.

Abrí la puerta de casa. La cara de Elena fue un poema, arrugando el entrecejo e hinchando la nariz. David dejó de llorar al verme. Y yo hallé en sus ojos el cariño. Encontré lo que tu me negaste en la agonía de lo nuestro.

Fue entonces cuando me volví a dar asco. Cuando se me cerró la boca del estómago de nuevo. Cuando recordé mi torpeza para ver el amor. Cuando me sentí afortunado.

Saqué unas cervezas de la nevera, y entre nicotina y lúpulo ahogamos todos lo malo. Por anoxia oxipriva matamos todo. 

David comprendió mi situación. Aparté mi egoísmo en el cenicero y cedí. Porque necesitaba saber que escondía el verde de sus ojos. Nunca le había escuchado. No sabía de su fragilidad.
Siempre he sido perfeccionista en el trabajo, y tu lo sabes. Ahora, quiero serlo también en el amor.

Elena fue borrando arrugas de la frente, deshinchando la nariz y dibujando sonrisas. La costó, la verdad sea dicha.

Joder, que todo esto no es una película de amor en las que todo se arregla. Me toca demostrarlo con hechos, esos que yo siempre te pedía ¿Recuerdas?

En fin, que se nos hace tarde y tenemos que reconstruir todo. Que tenemos que reconciliarnos como tú y yo lo hacíamos. A pleno colchón, porque pulmones no me quedan, por el bendito tabaco.

Espero que si intuyes todo esto huelas este punto de inflexión.

Espero que te vayas dando cuenta de que hemos pasado a la historia de las parejas rotas.
Bueno, eso es lo que espero, porque soy el Rey de las recaídas amorosas.

Por cierto ¿Tú como estás?